José María y Martín Quirós: Claves en las empresas familiares

Nota a José María y Martín Quirós en el portal Solo Líderes

Los Quirós son especialistas en pequeñas y medianas empresas. Como padre de seis hijos, empresario y consultor, José María es la persona indicada para analizar la realidad de las compañías familiares.

Conversando con José María y Martín Quirós, éste último, representante de la segunda generación, nos comentaban que un tip importante es que hay preguntas que nos tenemos que hacer sí o sí. Por ejemplo: ¿estoy acá porque quiero estar en la empresa? Si la respuesta es que no quiero estar ahí, tengo que buscar un plan B y empezar a programar mi vida y qué es lo que quiero conseguir. Pero si la respuesta es “sí, estoy acá porque quiero”, los hijos tenemos que dejar de ponernos nosotros mismos en el rol de hijos, de “mi papá es un desastre o mi mamá hace tal cosa, y acá las cosas se tienen que hacer de otra manera”, porque nos pone en un lugar medio infantil, caprichoso, y nos tenemos que poner en un rol de adultos, tengamos la edad que tengamos. En concreto, más allá de que a veces tenemos padres que, como decimos nosotros, “no quieren soltar las riendas”, no tenemos que pretender que nuestros padres cambien, sino que nosotros mismos tenemos que ir generando en la empresa nuestro propio espacio y protagonismo.

K: ¿Cuáles son los principales obstáculos en una empresa familiar?
José María: El principal obstáculo es que se trata de una empresa donde los conflictos aparecen. Muchas veces, con la cuestión de que sus integrantes son familiares, existe indefectiblemente la confianza, ya sea entre padres e hijos o entre hermanos. En ocasiones se dicen cosas que lastiman y hay que tener cuidado con eso. Es un obstáculo para la empresa familiar porque, si esos conflictos no se exteriorizan, se transforman en un problema. Es bueno que aparezcan y que se puedan ir resolviendo.

Martín: Otro de los obstáculos es que, a veces, el fundador o la fundadora piensa o siente que la empresa tiene que ser el lugar que acobije a todos los hijos. Y cuando ya hay más de dos o tres hijos, no siempre es adecuado que la empresa los cobije. Entonces el hecho de tener los roles mezclados resulta un problema. El otro día, un consultor en la reunión que nosotros hacemos semanalmente, decía que, con frecuencia, la empresa familiar “se transforma en la cueva del oso donde uno vuelve a relamer sus heridas”. Hay que tener precaución para que no se convierta en eso. Vemos muchos casos en los cuales, por querer ayudar a determinado hijo a meterlo en el emprendimiento, nos equivocamos porque no es quien sabe del tema o porque tiene otros intereses. Entonces la conclusión es que no era lo adecuado para ese descendiente.
Solo Líderes: ¿Cuáles son las ventajas que se destacan en las empresas de familia?
Martín: La confianza es la mayor ventaja porque entre los que somos de la familia hablamos cosas que con ningún otro las hablamos. Nos animamos a blanquear muchas cuestiones y sobre todo sabemos que el otro no nos va a perjudicar, no nos quiere hacer daño. Con un socio, que no es familiar, podría existir siempre ese fantasma.José María: Si, es así, tal cual. La confianza es fundamental. Lo otro que es muy importante tener en cuenta es que los hijos “desayunaron empresario”. Eso también es una ventaja en la empresa familiar porque le da continuidad, aprenden a que el valor lo tienen que generar, no que van a estar con un puesto en un lugar y que van a generar valor. Sino que ellos tienen que ver permanentemente cómo generar ese valor. Y eso es un aprendizaje importante.Martín: Sobre todo porque es como que los referentes para los hijos que en determinado momento son los padres, sean personas que justamente han creado su propio destino, es interesante en los hechos.José María: Otra de las ventajas que tiene la empresa familiar son las mujeres. A veces participando y a veces no. Por fuera, como la esposa, capaz que no participa. Pero la mujer, nosotros lo decimos siempre, “se anima”.
Martín: El que haya mujeres dentro de la empresa familiar ayuda no solamente porque tienen roles sumamente protagónicos en muchos casos, y cada vez mayores, sino que en la empresa familiar puntualmente la mujer cumple el rol de aquel que no tiene miedo y está dispuesto a abrir “una olla a presión”.José María: Nosotros los hombres somos más miedosos. Lo vemos en mujeres que están como protagonistas adentro de una empresa, capaz que como hijas o en algún caso como empresarias, pero también en mujeres que están por fuera y nos damos cuenta de que quien generó la consulta con nosotros fue la figura femenina. Los otros días tuvimos un caso: el hijo estaba en conflicto con el padre y la mujer le dijo “yo, si seguimos así, me separo”. Y entonces vino a vernos a nosotros como consultores especializados para solucionar el conflicto.
Solo Líderes: ¿Qué sucede cuando uno de los hijos realiza otra actividad diferente?
Martín: Para nosotros no es ningún problema que un hijo realice otras actividades. De hecho, en nuestro caso, yo trabajé en la empresa hasta los 23 años, hice una actividad diferente durante 10 años y volví a los 33.José María: Si la actividad es paralela es distinto el caso…
Martín: Si es una actividad paralela como un hobby o algo similar, está muy bien. Pero si es algo de negocios, a veces empieza a “hacer ruido” porque uno pretende que quien va a dirigir la empresa esté full time con eso.José María: A veces los hijos vienen muy tarde a la empresa, cuando ya los padres se tienen que ir o se empiezan a retirar. Si los padres no tienen ningún hijo, se preocupan porque alguien ingrese efectivamente para que le de continuidad a la empresa.Martín: Pero en ese caso el mensaje tendría que ser: “Los hijos no deberían estar trabajando en la empresa si no quieren o si no les gusta”.Solo Líderes: ¿Qué pasa cuando un hijo quiere participar pero su funcionamiento daña a la empresa?

José María: Hay casos de hijos que no van a tener capacidad directiva. Y sería bueno que los padres tomen esta responsabilidad. Ser equitativos con los hijos es una función de los padres. Ser igualitarios, en cambio, es muy peligroso porque implica decirle a un hijo que tiene una capacidad que él, en realidad, no tiene, pero otro sí. Si en el día de mañana ese hijo va a ser accionista de la empresa, no se debe confundir el ser accionista con ser director; es decir, con tener capacidad de dirección.

Martín: Ahora si un hijo, por la forma de ser que tiene, es tóxico y daña la empresa, hay que sacarlo. El empresario lo tiene que sacar y en todo caso ayudarlo como padre afuera de la empresa, pero no adentro. Muchas veces hemos visto casos en que, por mantener a un hijo, se termina cerrando la empresa en algún momento o perdiendo liderazgo, y ese padre ni siquiera puede ayudar al hijo dentro o fuera de la empresa después porque tampoco tiene recursos.